El potencial zeta de las nanoburbujas es una propiedad eléctrica clave que explica su estabilidad y su interacción con partículas en el agua.
Las nanoburbujas presentan normalmente un potencial zeta negativo en su superficie. Esto se debe a la acumulación de iones hidroxilo (OH⁻) en la interfaz gas-líquido que rodea la burbuja.
Debido a su tamaño extremadamente pequeño (del orden de nanómetros), las nanoburbujas están fuertemente influenciadas por el movimiento browniano. Como resultado:
se mueven de forma aleatoria en todas direcciones
no ascienden rápidamente por flotación como las burbujas grandes
permanecen dispersas y suspendidas en el agua durante largos periodos
Esto contrasta con las microburbujas o burbujas convencionales, que suben rápidamente a la superficie por efecto de la flotabilidad.
Cuando las nanoburbujas colapsan pueden producir radicales hidroxilo (•OH), que son especies altamente oxidantes.
Estos radicales pueden contribuir a:
degradación de compuestos orgánicos
oxidación de contaminantes
mejora de procesos de desinfección
Este fenómeno es especialmente relevante en procesos de oxidación avanzada.